top of page
Icono Dharti

Enciende tu Fuego Interior

La Trampa de la Autopercepción:

  • Foto del escritor: Dharti
    Dharti
  • hace 1 hora
  • 4 Min. de lectura

¿Eres quién crees que eres?


Vivimos atrapados en una historia que nos contamos a nosotros mismos todos los días. Nos hemos convencido de que somos de una cierta manera, con ciertas limitaciones, ciertas fortalezas, ciertos defectos inamovibles. Y aunque nos quejamos de los problemas que esto nos trae, no nos damos cuenta de que lo más difícil no es cambiar, sino aceptar que no somos quienes creemos ser. Piensa en esto: ¿cuántas veces has dicho o pensado frases como "yo soy así y no voy a cambiar", "siempre me ha costado esto", "es que no soy una persona segura", "nunca he sido disciplinado", "soy de los que procrastinan"? Si te fijas, no estás describiendo una situación momentánea, sino que te estás autodefiniendo, atándote a una versión de ti mismo que probablemente nació de experiencias pasadas, de interpretaciones subjetivas o, peor aún, de lo que otras personas te dijeron que eras.


El problema es que, cuando te etiquetas de una manera fija, tu cerebro hace lo imposible por confirmarlo. Así funciona el sesgo de confirmación: solo ves y recuerdas aquellas experiencias que refuercen la idea que ya tienes de ti mismo. Si crees que eres torpe socialmente, recordarás cada momento en el que te sentiste incómodo en una conversación y olvidarás las veces en las que fluías naturalmente. Si piensas que no tienes disciplina, no notarás los días en los que sí cumpliste con lo que te propusiste, pero sí recordarás cada vez que te rendiste. Y así, sin darnos cuenta, vamos reforzando una identidad que no es más que un espejismo. Porque lo cierto es que no somos estáticos. Estamos en constante cambio, cada día es una oportunidad para reescribirnos, pero seguimos viviendo como si nuestra personalidad fuera un bloque de piedra inamovible.


La Trampa de la Autopercepción

Voy a darte un ejemplo más realista. Imagina a alguien que siempre ha creído que es "malo para las relaciones". Ha tenido varias experiencias donde las cosas no han funcionado: en la adolescencia, la persona que le gustaba nunca le prestó atención; en su primera relación seria, lo dejaron porque "no sabía expresar sus sentimientos", en otro intento, todo terminó porque "no era lo suficientemente detallista". Después de eso, se convenció: no sirvo para esto, no soy una persona afectuosa, mejor solo. Pero un día, sin planearlo demasiado, conoce a alguien nuevo. No es que estuviera buscando nada, pero la conexión se da de manera natural. Al principio, la idea de volver a intentarlo le asusta. Su mente le dice: no te ilusiones, ya sabes cómo termina esto. Pero esta vez, en lugar de sabotearse, decide observarse con más atención. Se da cuenta de que, en realidad, sí tiene gestos de cariño, que sí puede comunicarse, que cuando se permite confiar, las cosas fluyen mejor. Entonces, empieza a dudar: ¿y si siempre fui capaz, pero me convencí de que no? ¿Y si mis experiencias pasadas no eran prueba de lo que soy, sino solo episodios aislados? Aquí está el punto clave: su identidad no estaba definida, solo había aceptado una historia sobre sí mismo basada en el miedo y el fracaso. Pero, en cuanto se

atrevió a actuar diferente, descubrió que no era quien creía ser.


Ahora, imagina por un momento que cuestionas cada una de esas historias que te has contado sobre ti mismo. ¿Qué pasaría si, en lugar de decir "siempre he sido una persona ansiosa", te dieras cuenta de que has tenido momentos de ansiedad, pero también has tenido momentos de calma y seguridad? ¿O si, en lugar de decir "nunca he sido bueno en hablar en público", recordaras aquella vez que contaste una historia y la gente te escuchó con atención? Aquí es donde entra el poder de la reescritura. La identidad no es algo que encuentras, es algo que eliges. Pero para elegir una nueva versión de ti, primero tienes que soltar la antigua. Tienes que permitirte la posibilidad de ser alguien diferente a quien siempre creíste que eras. Esto no significa inventar una versión de ti basada en fantasías o afirmaciones sin sentido. No se trata de pararte frente al espejo y repetirte "soy una persona segura" si todo tu cuerpo te grita lo contrario. Se trata de empezar a actuar diferente. Porque la identidad no cambia con pensamientos, cambia con acción. Cada vez que haces algo que desafía tu viejo concepto de ti mismo, envías una señal a tu cerebro: "Tal vez no soy quien creía que era". Y ese es el comienzo de todo.


La mayoría de las personas viven atrapadas en un guion que no escribieron conscientemente.


Un guion que heredaron de su infancia, de su entorno, de sus experiencias pasadas. Pero lo que no se dan cuenta es que pueden reescribirlo en cualquier momento. No tienes que seguir siendo "el que siempre se rinde". No tienes que seguir siendo "la que siempre tiene mala suerte en el amor". No tienes que seguir siendo "el que no es disciplinado". Puedes ser lo que decidas ser, pero solo si te atreves a desafiar la historia que te has contado hasta ahora.


Pregúntate esto: ¿qué historia sobre ti mismo te está limitando? ¿Qué pasaría si decidieras no creerla más? ¿Qué nuevas acciones podrías tomar para demostrarte que eres más que esa narrativa que has repetido por años?


El poder de cambiar tu vida está, literalmente, en tu capacidad de reescribirte. Y la mejor noticia es que no necesitas esperar un momento perfecto para empezar. Lo puedes hacer ahora mismo. Porque no eres quien crees que eres. Eres quien decides ser.


Con cariño,

Dharti.

Comentarios

Obtuvo 0 de 5 estrellas.
Aún no hay calificaciones

Agrega una calificación
bottom of page